Un Refugio en las Palabras: Poesia
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martes, 9 de febrero de 2010

Siento no Miento

Deja que cuchicheen las abuelas que guardan portales con sillas de mimbre, y que critiquen en corrillo nuestra historia sin argumento. Que se ruboricen los chiquillos que apalean balones en los parques al vernos pasar, pavoneándonos con nuestros muerdos en cada traspié.

Que etiqueten como se les antoje lo que tú y yo tan solo nos dedicamos a vivir durante cada segundo de lo vivido, sin importar que en la próxima esquina se desmadeje el entramado de nuestros dedos y cada uno continúe su camino.

No quiero la exclusividad de tus besos, si los que enredamos son tan sinceros como nuestras vidas; tú la tuya, yo la mía y nosotros la nuestra, que no quiero ser yo quien secuestra a una niña y la priva de la libertad de hacer lo que esté a su merced.

No quiero ser tu príncipe Azul, tan solo el caballero que te mira con deseo y al que invitas a tu alcoba para que las sabanas se calienten antes de que salga el sol. Quien navegue entre tu cuerpo mientras yo estoy de batalla, es cosa vuestra y solo tuya, que ni razones ni explicaciones caben en esta historia.

Que los poemas se los queden los poetas, porque nuestras palabras van cargadas de la realidad que los que aman no quieren ver, que los besos duran lo que aguantan las bocas; las caricias estremecen al principio pero luego escuece la rugosidad de tocar sin cariño; que las palabras mas bellas se desvanecen en el mismo instante en el que se exhalan; y que, al final, solo quedan los recuerdos de un amor que se perdió, y que duele recordar porque es mas lo que quitó de lo que dio.

Yo solo quiero la pasión del instante que duren los besos; los escalofríos que las caricias marquen en un segundo; los amaneceres que nos indiquen que uno ha de marcharse; que solo hablemos si nos apetece, que solo nos besemos si nos incomoda el silencio y que las palabras de cortejo sobren para que se entiendan los cuerpos.

lunes, 21 de septiembre de 2009

Para Loliki

De princesas y soldados
estan llenas las historias
caballeros y villanos
que se baten por la gloria

por un mundo, un castillo
o el amor de una dama
nos contaban desde niños
acurrucados en la cama.

Eran padres o abuelos
de la infancia los juglares
los mas sabios contacuentos
describiendo esos lugares

donde habitan los dragones
apretando nuestros diente
refugiados en edredones
esperando a aquel valiente
que por amor de una princesa
se batiera solo a muerte

esgrimiendo con destreza
un escudo y una espada
y matar asi al gigante
al final de la batalla
volviendo a palacio triunfante
a por el beso de su amada

"y vivieron felices"
ponia fin al cuento
"y comieron perdices"
oiamos entre sueños

tu no hablas de castillos
ni yelmos ni de espadas
sino de piscinas con niños
y de historias de piratas

pero es bonito comprobar
aunque ya no somos niños
que hay historias que contar
y juglares de este siglo

consigues hacer sonreir
aflorar los sentimientos
no dejes jamas de escribir
sigue "Contando Cuentos"

martes, 30 de junio de 2009

Autoretrato

Boca y lengua afiladas
Con corazón y manos
Como el mármol heladas
Agrietadas por los años

Sin miedo a hablar
A expresar lo que pienso
Con pánico de amar
De expresar lo que siento

Cobarde sin sutileza
Que la valentía se escapa
Escondida tras las letras
De lírica arropada

Aquí no gana quien no lucha
Ni quien calla, abraza o besa
Bufones somos los que escuchan
Las lagrimas de princesas.

Que secamos con orgullo
Con dulzura confidencia
Esperando un beso suyo
Con admirable paciencia

Un amanecer en su cama
Soñando en noches el día
En que el pecho sea almohada
De su primera sonrisa

De sus rizos azabaches
Que las manos sean lazos
Que sus manos entrelacen
En dormir en su regazo

Hasta que amanezca el alba
Y del sueño despertemos
Por un puñal en la espalda
Ni sus caricias ni sus besos

Ni su cuerpo nos acompaña
Que por cobardes y necios
Amaneció en otra cama
Abrazada a un caballero

De espada y labia afiladas
El corazón hecho pedazos
El orgullo por los suelos
La razón dando bandazos
Y la ilusión echando el vuelo.

Mil disculpas caballero
Por no saber perder
A pesar de que la quiero
No la debo merecer

Dejó de bailar el bufón
Volviendo a la torre mas alta
Recomponiendo un corazón
Que partió en pedazos el alba