Un Refugio en las Palabras: La playa

martes, 6 de abril de 2010

La playa

Se despierta. Aturdido por el frío beso de una ola en sus mejillas y, Poco a poco, empieza a percatarse del bochorno tropical de su trocito de mundo.

Dejo de contar los días hace tiempo, y las horas han perdido su significado. Ya no espera, solo vive; ya no grita, solo murmura; ya no sufre, tan solo evoluciona. Se ha convertido en un objeto más para observar en la playa, un lugareño que lleva allí toda su vida, al menos toda la vida que empezó cuando despertó en aquella orilla.

Sobre las olas, de vez en cuando, llegan señales que recoge para tirar el mensaje y beberse la botella, hasta saciarse del vacío que dejaron las letras que nunca leyó. No le interesa lo que nadie pueda contarle, tan solo intenta despertar cada mañana sabiendo que, hacia el Horizonte solo queda la inmensidad de un océano que no navegará y hacia el interior una densa foresta que esconde secretos que no le interesan.

Para el solo existe su orilla, visitada constantemente por olas tan putas que huyen en cuanto le rozan. Mientras el, cada noche, o cuando el cansancio se lo indica, duerme abrazado al viento, su fiel y sincero amante, al que poder tocar y sentir pues a la Luna tan solo ha podido soñarla

Y allí seguirá, observando como el poniente le acaricia y el levante le empuja. Ignorando los navíos que se ofrecen a trasladarlo donde pida sin entender que no quiere moverse porque allí, en su reino de arena y salitre el controla su propia soledad.

2 comentarios:

Lola Niveiro Advising&Personal Shopper dijo...

precioso..."Para el solo existe su orilla, visitada constantemente por olas tan putas que huyen en cuanto le rozan."
eres un sentimental,,,una de verano, luna llena, pensamientos absurdos, sin fundamento, de calor y brisa, de sueños con esperanza...un besito!

Lorena dijo...

Como siempre, excelente. Casualmente ayer estuve leyendo un cuento de Quim Monzó sobre un tipo que naufraga en una isla, como tantos naufragamos en nuestras vidas...
Un abrazo ;-)